09 de juny 2016

Revolució Integral (Llibre) i exercicis espirituals (Artícle)



L'editorial Potlach acaba de publicar el llibre "I Encuentro de Reflexión Sobre Revolución Integral. Recopilación de Textos". En aquest volum de 513 pàgines hi trobem 52 articles sobre temes força variats, presentats com a ponències en la trobada que va tenir lloc al maig del 2015 a Miraflores (Madrid). La meva aportació, "L'autoconstrucció del subjecte cap a la Revolució Intergal", és un article que explora, d'una forma introductòria, la funció, el sentit i la naturalesa dels exercicis espirituals en el context de la nostra desvitalitzada societat, i en el sentit d'una Revolució Integral en favor de la Vida. El llibre es pot descarregar en PDF en aquest enllaç, l'edició física es pot comprar per 12 euros a través d'aquest enllaç, els àudios de les ponències es poden escoltar aquí i la meva aportació es pot trobar aquí sota.


La autoconstrucción del sujeto 
hacia la revolución integral

Intervención en el 1er Encuentro de Reflexión sobre Revolución Integral

Como bien ha indicado Félix en muchos de sus escritos, la cualidad moral de las personas es, probablemente, el factor limitante numero uno, hoy en día, a la hora de llevar a cabo procesos y proyectos para emancipar-nos de la miseria y la barbaridad del mundo contemporáneo. La mejora personal, el perfeccionamiento incesante y profundo del carácter, es, así pues, una condición indispensable para la Revolución Integral contemporánea y, al mismo tiempo, un fin de cardinal importancia en sí mismo. Sea cual sea el nivel en que nos hallamos en cualquier cuestión de carácter espiritual, siempre hay lugar para la mejora; de hecho, nuestro deber es, según creo, esencialmente, este: mejorar tanto como podamos, día a día. Pero... ¿Como llevar a cabo esta mejora cotidiana?

En el fondo, como ya dejó escrito Aristoteles, siempre nos estamos construyendo el carácter: cualquier acción que hagamos pasa a formar parte del caudal de nuestra vida, esculpiendo nuestras costumbres. Es bueno tener consciencia de ello. Pero aún más conveniente es llevar a cabo acciones cuyo único objetivo sea la auto-construcción. Esto es lo que podemos denominar ejercicios espirituales: acciones de tipo espiritual (con sus componentes físicos, mentales, emocionales, volitivos, intelectuales, etc.) realizadas con el único o fundamental propósito de construirnos como los seres humanos que deseamos ser. En este sentido, diría que es importante, importantísimo, que, por un lado, prestemos constantemente atención al hecho de que cada acción que realizamos nos autoconstruye, y por el otro, que dediquemos una parte de cada día a los ejercicios espirituales, es a decir, acciones realizadas con el solo propósito de la mejora de nuestro carácter.

Así como los ejercicios físicos nos ayudan a “estar en forma” física, los ejercicios espirituales, como su nombre indica, hacen lo propio con el espíritu. Se practican, así pues, para modelar y entrenar el espíritu para que, después, cuando este deba responder a las vicisitudes de la vida cotidiana, cuando deba afrontar las dificultades, obstáculos y contrariedades de diversa índole, esté preparado y pueda superarlo airoso. He aquí dos elocuentes explicaciones de lo que son los ejercicios espirituales:

“¡Emprender el vuelo cada día! Al menos por un momento, por breve que sea, mientras resulte intenso. Cada día debe practicar-se un “ejercicio espiritual” - solo o en compañía de alguien que, por su parte, aspire a mejorar. Ejercicios espirituales. Escapar del tiempo. Esforzarse por despojarse de sus pasiones, de sus vanidades, del prurito ruidoso que rodea al propio nombre (y que de cuando en cuando escuece como una enfermedad crónica). Huir de la maledicencia. Liberarse de toda pena u odio. Amar a todos los hombres libres. Eternizarnos al tiempo que nos dejamos atrás.

Semejante tarea en relación con uno mismo es necesaria, justa semejante ambición. Son muchos los que se vuelcan por completo en la militancia política, en los preparativos de la revolución social. Pero escasos, muy escasos, los que como preparativo revolucionario optan por hacerse hombre dignos.” G. Friedmann


“La purificación de sí mismo, aunque no parezca ofrecer alguna realidad palpable, es el medio más poderoso para reformular nuestro entorno y superar los escollos más pesados. Este proceso de purificación obra de un modo sutil, invisible. Pese a su aparente lentitud, a menudo fatigosa, es el medio por excelencia, el más directo, el más seguro y el más corto para alcanzar la liberación. Jamás se realizaran bastantes esfuerzos para lograrla.” Gandhi

Existen muchas propuestas terapéuticas, espirituales y de crecimiento personal hoy día. Pero sin embargo, en este campo, por el momento, sucede algo análogo a lo que sucede en el campo de la salud física. Nos encontramos en lo que llamo una Civilización Antivital, es decir, un conjunto coherente de cultura e instituciones que tiene como efecto una degradación y deterioro de la salud física y espiritual, una negación de la Vida en todas sus formas y dimensiones. En este contexto surgen, naturalmente, remedios de urgencia y de salvación, para reanimar y recuperar de alguna manera al creciente numero de personas que son degradadas y abatidas por las dinámicas antivitales de la Civilización actual. Sin embargo, estos remedios acostumbran a adolecer de dos limitaciones:

1) Son superficiales, no radicales. Procuran, en el mejor de los casos, una cierta mejora superficial, un paliativo de los síntomas, un bienestar de adaptación. Son necesarias para este propósito de sanación básica y contienen algunos elementos de valía, no hay duda, pero no son ni mucho menos suficientes para construir sujetos con la calidad necesaria para llevar a cabo una Revolución Integral y mundial en favor de la Vida. Para tal hazaña histórica, es preciso incrementar en mucho nuestra calidad, y estos métodos, por si mismos, no pueden llevarnos muy lejos en esa dirección.

2) Son parciales, no integrales.
En una civilización basada en la Competencia y en la Separación, naturalmente, la tendencia general es hacia la fragmentación y la hiper-especialización. Esto afecta también, naturalmente, al ámbito del desarrollo personal, la terapia y la espiritualidad. Pese a que existe una tendencia creciente hacia la integralidad, reflejada y promovida, por ejemplo, en el trabajo de Ken Wilber, la inmensa mayoría de las propuestas y tendencias incurren en la parcialidad, la fragmentación y la hiper-especialización. Sin embargo, el verdadero desarrollo personal debe ser integral, pues solo en la sinergia positiva entre distintos ejercicios y lineas de desarrollo, podemos avanzar firmemente. La experiencia de muchas personas en las últimas décadas ha llevado a esta conclusión. Lo que está por hacer, lo que se está haciendo, así pues, es empezar a desarrollar métodos más integrales y revolucionarios para la ejercitación espiritual.

Por mi parte, veo que aún me queda mucho por conocer, reflexionar, desarrollar y practicar en este ámbito. Esta es, así pues, una de mis lineas de trabajo prioritarias en la actualidad. Deseo que de este encuentro surjan estímulos e inspiraciones para que cada uno de nosotros, y entre todos, podamos avanzar a buen paso en el camino de la auto construcción de los sujetos revolucionarios integrales que deseamos ser.

Blai Dalmau
Alt Empordà, Maig del 2015

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